El orden en que llamas a la gente decide la legitimidad del proceso. Y casi siempre hay alguien con poder de veto a quien nadie ha llamado.
Un mapa de actores es fácil. Una secuencia de activación es lo difícil, y es lo que decide si el proceso llega con base o llega bendecido desde arriba.
Mapeas actores en una libreta o un Miro que nadie vuelve a mirar.
El mapa se hace una vez, se fotografía y se muere. Lo que hace falta no es el mapa: es el orden de las llamadas, y eso nunca se escribe.
Conseguimos el sí del ayuntamiento y a partir de ahí todo fue cuesta arriba.
Un proceso que llega al barrio ya bendecido llega como encargo institucional. Todo lo que diga la comunidad se leerá como consulta a un plan que ya existe.
Nadie contó con quien limpia y mantiene.
No participa, no reivindica y tiene poder de veto de hecho: si la solución le complica el trabajo, deja de existir en tres meses.
Se colocan los actores razonando uno a uno sobre los cuatro ámbitos, se valora con honestidad la legitimidad del proceso, y solo entonces se propone el orden.
La herramienta abre preguntando qué ha cambiado en el territorio desde la sesión anterior: con quién has hablado, qué has oído, a quién habría que mover. La IA estructura lo que sabes; el territorio corrige lo que creías saber.
Actor por actor: en qué ámbito cae, si es puro o híbrido, y por qué. Y mientras avanzáis pregunta por los que no han salido: espacios, redes informales, ausentes con poder de veto.
No propone secuencia hasta que respondas. Si es sólida se empieza por los actores puros, que son los que más desafían. Si es débil se empieza por los híbridos, que te dan base. Son estrategias opuestas.
Cada paso con su justificación de por qué ese orden protege la legitimidad. Antes de cerrar tiene la obligación de señalarte al menos un actor ausente. Si no lo hace, exígeselo.
El cuadrante con tus actores colocados y una secuencia numerada: a quién primero, a quién después, y por qué ese orden protege la legitimidad.
1 · Las tres AMPA, juntas. Nunca se han sentado a la vez. Sin ellas no hay base.
2 · AV de Benimaclet. Después de la reunión conjunta: si entra antes, la tercera AMPA se retira.
3 · Direcciones de los colegios. Con las AMPA alineadas, la conversación llega con demanda detrás.
4 · Mantenimiento y limpieza. El actor olvidado. Antes de diseñar nada físico.
… y el distrito el último, a propósito: llegar con seis actores alineados convierte la conversación en un proceso que acompañar, no en un encargo que conceder.
El cuadrante completo con los cuatro ámbitos, los anillos de hibridación y la secuencia entera. Es el objeto A2 del curso. En la portada solo se enseña el cuadrante vacío.
Activar a la institución antes de tener base ciudadana mata la legitimidad del proceso. Puedes decidir hacerlo igualmente (a veces las condiciones obligan), pero que sea una decisión, no un descuido.
No es una verdad cerrada. Un actor de esquina puede ser decisivo. Después de dar el primer paso casi siempre hay que mover a alguien de sitio: eso significa que el mapa está vivo.
Si escribes «stakeholders» te corrige. Un vecino no tiene una participación en su barrio: vive ahí. La palabra que usas condiciona la mesa que montas.
El valor de esta herramienta no es el mapa: es el orden. Y un orden que no se empieza a recorrer es una lista más.
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