La sala y la malla no hablan el mismo idioma. Alguien tiene que traducir, en las dos direcciones.
Entre la sala y la malla hay dos idiomas que no se encuentran: el administrativo, que nadie entiende, y el ciudadano, que la administración no puede ejecutar.
Normativa escrita en ostrogodo.
La gente decide sobre cosas que no puede leer. La transparencia que no se entiende no transparenta: es su simulacro burocrático.
Prepararon gratis un dossier de 15 páginas. Luego salió un pliego calcado. Y lo ganó otra empresa.
El trabajo ciudadano estaba; el formato administrativo, no. La propuesta sin memoria técnica muere en la ventanilla.
De lo que quería decir, llegaba el 10%.
Cada traducción improvisada pierde nueve décimas partes del mensaje, y las pierde siempre la parte con menos poder.
Dos direcciones, una regla: nunca se publica una traducción sin su original visible.
Pliegos, normativa, presupuestos municipales y estudios técnicos se convierten en fichas de seis datos como máximo, con una línea de consecuencia cada uno. En lectura fácil y en las lenguas del territorio.
Lo acordado en el proceso se convierte en memoria técnica, justificación presupuestaria o informe por departamento ejecutor, con una banda lateral que enseña de qué acuerdo del proceso sale cada apartado.
Original y traducción conviven en la misma página: a la izquierda lo que dice el documento, a la derecha lo que significa. El Puente enseña la traducción en vez de pedir confianza.
La Ficha Legible: seis datos que cualquier vecina puede seguir, y el espejo que enseña de dónde salen.
El espejo: lo que dice / lo que significa
El objeto inverso, la Memoria Puente, hace el mismo viaje al revés: la propuesta ciudadana convertida en documento formal por departamento, con cada apartado enlazado al acuerdo del proceso del que sale (chip de fuente hacia el Acta Viva de la Relatora).
Ninguna traducción se publica sin validación humana. El Puente prepara; la responsabilidad no se transfiere.
Cada ficha enlaza al documento fuente con página y artículo. Influenciar no es manipular: se declara qué se tradujo y desde dónde.
La legibilidad es una decisión política. Una ficha que no cabe en una mirada no empodera: abruma.
El candidato ideal: un proceso con un documento administrativo que nadie del barrio ha podido leer, o una propuesta ciudadana que necesita llegar viva a la ventanilla.
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