Tres talleres buenos y sueltos no son un proceso de codiseño. Son tres talleres.
Un crisol no es una superficie donde se colocan aportaciones: es un recipiente donde se funden materiales distintos a alta temperatura. Si tu taller se resuelve con post-its y una votación, no era codiseño.
Diseñas los talleres la noche antes, de memoria.
Y llegas a la sala habiendo gastado en maquetar la energía que hacía falta para leerla. Lo mecánico se come lo que solo puede hacer una persona.
Cada sesión salió bien y la propuesta final no se parecía a nada de lo que se dijo.
Es participation-washing de buena fe: tres actos que se celebran y se documentan, sin que nada de la primera entre en la segunda.
El taller era a las seis y media en un local sin ascensor.
La mayoría de las exclusiones de un proceso no son ideológicas: son logísticas. Y no hace falta ninguna mala intención para que ocurran.
Las tres sesiones se diseñan en orden y encadenadas, comprobando en cada una quién queda fuera por horario, formato, idioma o lugar.
La herramienta abre preguntando qué ha cambiado en el territorio desde la sesión anterior: con quién has hablado, qué has oído, a quién habría que mover. La IA estructura lo que sabes; el territorio corrige lo que creías saber.
Si el reto está difuso, ayuda a formularlo antes de diseñar nada. Y si no se ha situado ni socializado, lo advierte: las mejores fichas sobre una base inexistente producen frustración.
Se diseñan en orden y hay que poder enunciar qué produce cada una que entra en la siguiente. Si pudieras cambiarlas de orden sin que pasara nada, no hay cadena.
Por formato, por horario, por idioma o por lugar. Inclusión y convivialidad no son un añadido al diseño de la sesión: son parte del diseño.
Tres fichas completas (objetivo, dinámica paso a paso, materiales, duración, participantes), con la cadena entre ellas explícita.
Sacar a la luz las tensiones reales antes de que nadie proponga nada.
Expandir respuestas a las tensiones nombradas, con doble filtro de sostenibilidad.
Converger en dos o tres propuestas con quién las sostiene y qué necesitan.
La cadena es la herramienta: lo que produce Cataliza entra en Despliega, y lo que produce Despliega entra en Sintetiza. Si pudieras cambiarlas de orden sin que pasara nada, no hay cadena.
Las tres fichas encadenadas, con la dinámica paso a paso y la comprobación de inclusión de cada una. Es el objeto A4 del curso. En la portada solo se enseña la primera.
Estas sesiones presuponen territorio situado y actores activados. Si no es así lo dice, aunque insistas.
Hay que explicitar qué pasa de una sesión a la siguiente. Tres talleres que no se encadenan producen una memoria bonita y ninguna trazabilidad.
Las fichas no leen la sala, ni saben cuándo abandonar una dinámica que no funciona, ni notan que quien lleva cuarenta minutos callado tiene lo importante que decir. Son tu punto de partida.
El método libera tiempo mecánico para que llegues a la sala con la cabeza despejada, no para que llegues con un guion que cumplir.
Empezar hoy · 19 € → Ver las demás herramientas